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Tema:
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¿Influirán las relaciones interpersonales en el desempeño
de los alumnos de 6° grado?
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Problema de investigación ¿Qué quieres investigar?
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Influencia de
las relaciones interpersonales en el desempeño de los alumnos de 6° grado.
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Durante
el proceso de enseñanza y aprendizaje influyen varios factores pertenecientes
al contexto, como la cultura, que terminan el éxito o el fracaso de este
proceso. La calidad de escuchar al niño, lo importante de percibir como
el infante se siente frente a determinadas situaciones pues muchas veces
queremos enseñar conocimientos conceptuales y factuales, dejando a un lado
modelos de vida llenos de valores que el niño capta e introduce en un capital
cultural. Creer que uno va solamente a enseñar conocimientos teóricos, sentir
que es la máxima autoridad, te aleja de tu rol pero sobre todas las cosas de tu
sentido humano-social.
Es necesario crear una “relación educativa
con los alumnos para establecer un vínculo fundamental alrededor del cual se
establecen otros vínculos con otras personas: los padres de familia, los demás
maestros, las autoridades escolares, la comunidad” (Fierro, Fortoul & Rosas, 1999,
pp.22). Estas relaciones que se llevan a cabo dentro y fuera del aula de
maestro alumno, intervienen en el éxito o fracaso de nuestra práctica.
Si tenemos una buena relación con
nuestros alumnos, ellos tendrán la confianza depositada en nosotros, entonces,
tanto a ellos con a nosotros se nos facilitara el trabajo dentro y fuera del
aula. Dentro de mis prácticas de conducción en la última jornada tuve la
oportunidad de crear ese vínculo con alguno de los alumnos, es así como
descubrí que tenemos la responsabilidad en nuestras manos de transformar
nuestra práctica educativa, para crear ambientes de aprendizaje favorables para
nuestros alumnos. Esto reside también en el deseo de que
este trabajo académico le brinde a quién lo necesiten los elementos necesarios
para comprender mejor sus prácticas, entender mejor al niño y ampliarlo para
enriquecerlo.
Nosotros como coordinadores de las
actividades de aprendizaje y enseñanza, propiciaremos en el alumno ese deseo
por aprender Philippe nos dice que:
“hoy los alumnos con fracaso son
alumnos para quienes el trabajo escolar no tiene ningún sentido. Lo importante,
es dar sentido al trabajo escolar. No hay aprendizaje sin deseo. Pero el deseo
no es espontáneo. El deseo no viene solo, el deseo hay que hacerlo nacer. El
enseñante no puede desear en lugar del alumno, pero puede crear situaciones
favorables para que emerja el deseo.” (Pág. 3).
En la experiencia que he creado en las prácticas
los resultados de mis aprendizajes esperados en cada una de las asignaturas han
sido más favorables con los niños con los que tengo una mejor relación, es
importante crear vínculo con todos nuestros estudiantes. Kilpatrick (1968) Nos
dice que debemos tener siempre presente que el niño aprende lo que vive y esto
es lo que cuenta en la vida. “Sabemos que a veces los niños son vivos,
despiertos, deseoso, activos. Sabemos que otras veces ocurre lo contrario. La
prueba más importante y nuestro fin más importante para nuestros niños debe ser
el que realmente vivan. Pues ellos aprenderán lo que vivan.” Es necesario crear un vínculo entre lo que
los niños viven fuera de las aulas para conocer e involucrarnos en esa realidad
es la que viven.
Enseñar a los niños a que disfruten y
aprendan de las experiencias que día con día van viviendo, es algo que los
docentes debemos inculcarles a nuestros niños, Kilpatrick nos dice que tal vez
eso es lo que hace falta, que tal vez eso es lo más importante en estos días.
Algunos niños aprenden más en las calles, en la vida que en la escuela, las
experiencias significativas son las que marcan la vida de nuestros niños. Es
así como los docentes tenemos que aprovechar ese contexto, esas experiencias
con las que la vida les regala a nuestros niños para hacer una vinculación con
lo los conocimiento que ellos poseen con los contenidos que por obligación se
tiene que dar en las educación básica, en escuelas primarias.
Muchas veces los titulares con los que me
han compartido su espacio de trabajo dentro del grupo, me han mencionado que es
muy importante conocer el contexto en el que los niños viven. Por ejemplo
conocer como es su familia, como es la relación con sus papas y hermanos, saber
si se les está apoyando de forma correcta para el beneficio de su educación,
conocer la cultura, en la que ellos están inmersos, como la religión o las
reglas sociales de su comunidad.
Habilidades sociales o interpersonales
Las relaciones interpersonales tienen lugar en una gran variedad de contextos, como la familia, el matrimonio, las amistades, en el entorno laboral, en clubes sociales y deportivos, los barrios, las comunidades religiosas, etc. y juegan un papel fundamental en el desarrollo integral de las personas.
Hay que tener en cuenta que las relaciones interpersonales nos permiten alcanzar ciertos objetivos necesarios para nuestro desarrollo en la sociedad y se utilizan como un medio para obtener ciertos beneficios, como p.ej., un puesto de trabajo. Es claro que las personas con más éxito social o que se saben manejar mejor en ámbitos interpersonales, gozan de mayor prestigio, son más reconocidas, tienen mejores trabajos, más amigos, etc.
Debido, entre otras cosas, a las nuevas tecnologías como Internet, podemos detectar en las últimas décadas cierto impacto negativo de estas tecnologías en las relaciones interpersonales. Se ha visto un abandono cada vez mayor del contacto presencial, substituido por encuentros virtuales. Los avances en las nuevas tecnologías nos permiten estar permanentemente conectados con nuestra lista de contactos, y podemos acceder a estos contactos con mucha facilidad, lo que nos han abierto las puertas a un nivel de comunicación muy sofisticado. Sin lugar a dudas, esta nueva forma de relacionarnos tiene unas consecuencias positivas y negativas. Las consecuencias negativas giran en torno a que cada vez dejamos más de lado el contacto directo emocional con otras personas y evitamos complejas relaciones interpersonales.
¿Qué son los problemas de comunicación interpersonal?
Todos conocemos a personas con dificultades para relacionarse con los demás, que manifiestan ser tímidas, sentirse solas o encontrarse incómodas en situaciones sociales y en general tienen problemas de establecer relaciones sociales. Ellos tendrán que hacer un esfuerzo por establecer las causas de dichos problemas y solucionarlos.
Entre las dificultades más usuales para relacionarse con los demás podemos encontrar:
- Un déficit importante de lo que denominamos “habilidades sociales” o “habilidades de relación interpersonal”, sin que necesariamente deba ser etiquetado con ninguna psicopatología.
- Algunos trastornos presentan como síntoma principal el deterioro en el área de las relaciones sociales: la fobia social y el trastorno de personalidad por evitación. En ambos subyace un sustrato de miedo a la crítica.
- Hay trastornos psicopatológicos que presentan entre sus síntomas la reducción del número y calidad de las relaciones interpersonales del paciente: depresión grave, trastornos del espectro esquizofrénico, algunos trastornos de personalidad, trastorno autista, etc.
¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra capacidad de relación interpersonal?
Todos podemos aprender a mejorar nuestra capacidad de relaciones interpersonales y habilidades sociales, se trata únicamente de realizar los cambios necesarios.Una conducta socialmente habilidosa implica tres dimensiones: una dimensión conductual (tipo de habilidad), una dimensión personal (las variables cognitivas) y una dimensión situacional (el contexto ambiental).
Es preciso conocerse bien y descubrir los problemas que presentamos en cada área. Necesitamos información sobre el tipo de habilidades interpersonales que deberíamos entrenar y en qué contextos pueden expresarse. Es fundamental una valoración adecuada del conjunto de estímulos relevantes que influyen en nuestra conducta interpersonal (un ejemplo: hay personas que se muestran terriblemente tímidas porque de forma continuada detectan en su entorno rechazos o mensajes negativos, sin ser estrictamente ciertos) y finalmente, elegir una determinada respuesta interpersonal y expresarla correctamente, incluso superando el temor de hablar en público, de rechazar una petición, expresar una opinión, etc.
Hay que tener en cuenta que en nuestra comunicación interpersonal que además de las conductas meramente verbales, existen las llamadas conductas no verbales que también tienen incidencia en nuestra expresión interpersonal. Además de la necesidad de atajar los miedos y/o las creencias irracionales que una persona pueda exteriorizar en relación con el área de la comunicación interpersonal, se hace preciso realizar un entrenamiento en habilidades sociales específico, interviniendo fundamentalmente en aquellas en las cuales presente un déficit, mediante el aprendizaje de las habilidades correspondientes, retroalimentación, ensayos repetidos, etc. hasta que se consiga una ejecución realmente eficaz. Lo que en un principio se realiza casi de forma artificial, con la práctica, la persona va integrando las habilidades sociales en su vida cotidiana hasta llegar a sentirse absolutamente cómodo al utilizarlas, reduciendo los problemas psicológicos que conllevaba no verse capaz de ser lo suficientemente hábil.
Debemos aprender a ser más asertivos. La conducta asertiva implica la expresión directa de los propios sentimientos, necesidades, derechos legítimos u opiniones sin amenazar o castigar a los demás y sin violar los derechos de esas personas. El mensaje expresa “quién es la persona” y se dice sin dominar, humillar o degradar al otro individuo.
Crear un ambiente de trabajo en
beneficio de los alumnos, ¿es responsabilidad de docente?
Es necesario reconocer, que en el proceso
de enseñanza y aprendizaje no solo entra en juego los conocimientos pedagógicos
que tenga el profesor, los recursos y materiales didácticos, sino también, el
vínculo emocional que se establece entre docente y alumno para crear un
ambiente adecuado. La enseñanza y aprendizaje implica de estos dos actores
activos, como lo mencione anteriormente la motivación que creemos en los
alumnos por seguir aprendiendo y construir su conocimiento también depende de
estas relaciones.
“La práctica docente se fundamenta en las
relaciones de los actores que intervienen en el quehacer educativo: alumnos,
docentes, directores, madres y padres de familia. Estas relaciones son
complejas, pues los distintos actores educativos poseen una gran diversidad de
características, metas, intereses, concepciones, creencias, etc. La manera en
que estas relaciones se entretejen, constituyendo un ambiente de trabajo,
representa el clima institucional que cada día se va construyendo dentro del
establecimiento educativo” (Fierro, Fortoul & Rosas, 1999, pp.23).
De acuerdo a la cita anterior, Tenemos
claro que este determina la disposición que el alumno posea para
aprender, la confianza que tenga en sus compañeros, maestros y en sí mismo, el
miedo al error, entre otras tantas cosas. Las personas son las responsables de
otorgar significado particular a estas características psicosociales, las
cuales constituyen, a su vez, el contexto en el cual ocurren las relaciones
interpersonales. Por ello, el clima social de una institución, es definido en
función de la percepción que tienen los sujetos de las relaciones
interpersonales tanto a nivel de aula como del centro (Gairin Sallan, 1999
citado en Molina y Pérez, 2006c),
Para clarificar aún más la definición del
clima escolar, se define la siguiente caracterización: (a) es un concepto
globalizador, que alude al ambiente del centro; (b) es un concepto
multidimensional, determinado por distintos elementos estructurales y
funcionales de la organización; (c) las características del componente humano
constituyen variables de especial relevancia; (d) tiene carácter relativamente
permanente en el tiempo; (e) influye en el logro de distintos objetivos
académicos y de desarrollo personal; (f) la percepción de las personas
constituye un indicador fundamental de la aproximación al estudio del clima.
(Coronel et. al. 1994 citado en Molina y Pérez, 2006d).
La actitud y disposición que tengamos
ambos actores en la relación dentro y fuera del aula, será esencial para la vinculación,
pues si algunos de los dos actores no tiene la actitud y disposición no será
posible la vinculación. La relación de docencia es una relación interpersonal
pero no amical. Primero, porque la relación apegada se funda entre dos personas
en su específica singularidad, es decir, conociéndose recíprocamente. Segundo,
esa relación estrictamente personal consiste en un mutuo querer y encaminar,
cada uno, los fines personales e individuales
del otro. Cecilia Fierro se refiere a esto como una dimensión
interpersonal donde:
“El análisis de esta dimensión supone una
reflexión sobre el clima institucional, los espacios de participación interna y
los estilos de comunicación; los tipos de conflictos que emergen y los modos de
resolverlos, el tipo de convivencia de la escuela y el grado de satisfacción de
los distintos actores respecto a las relaciones que mantienen. Finalmente, es
fundamental analizar la repercusión que tiene el clima escolar en la
disposición de los distintos miembros de la institución: docentes, directivos,
administrativos, apoderados y estudiantes” (Fierro, Fortoul & Rosas, 1999,
pp.23).
En la práctica docente, al ser de carácter
social, intervienen diversos procesos, que constituyen la compleja trama de
relaciones con las cuales el maestro debe vincularse. De esta forma, se pueden
distinguir algunas dimensiones que nos permiten analizar y reflexionar sobre
nuestras propias prácticas en los diversos ámbitos que se encuentra inserto el
maestro desde su rol en la comunidad escolar. Gracias a las relaciones que
creamos alrededor del lugar donde trabajamos podemos resolver varias
problemáticas de convivencia o de actitudes entre los niños y hacia otras
personas externas a su grupo.
El principal propósito del maestro es que
sus alumnos aprendan, es así como podremos, transformar la práctica educativa
para potencializar el aprendizaje y la enseñanza. Generando esa confianza en
los alumnos hacia nosotros como docentes podremos desarrollar en ellos diversas
habilidades, como hablar en público, pues generaremos en ellos esa confianza y
seguridad en sí mismos. Podrán adquirir
sentimiento de valoración personal, haciendo valer su trabajo, su pensamiento y
su opinión. Al contrario nos falta la relación con los alumnos crearemos en
ellos sentimientos como la frustración y la apatía, haciendo de ellos una
persona fracasada, con nuestra irresponsabilidad y falta de compromiso.
REFERENCIA
Fierro, C., Fortoul, B & Rosas, L
(1999). Transformando la Práctica Docente. Una Propuesta Basada en la
Investigación Acción. México: Paidós. Capítulos 1 y 2.
Birgin,
A. (2013). Entrevista a Philippe Meirieu. Revista Del IICE, 0(30), 5-16
Tizio, Hebe “El
vínculo educativo” (2003). Editorial Gedisa. Barcelona, España.
Molina, N., y
Pérez, I. (2006). El clima de relaciones interpersonales en el aula un caso de
estudio. Revista Paradigma, 27 (2). Extraída en diciembre de 2017 de: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S101122512006000200010&script=sci_arttext.
García-Rangel, Edna Guadalupe, García
Rangel, Ana Karenina, Reyes Angulo, José Antonio, RELACIÓN MAESTRO ALUMNO Y SUS
IMPLICACIONES EN EL APRENDIZAJE. Ra Ximhai [en linea] 2014, 10 (Julio-Diciembre)
: [Fecha de consulta: 7 de diciembre de 2017] Disponible
en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=46132134019> ISSN 1665-0441.